AMÉRICA LATINA Horizonte cubano Por Leonardo Padura Fuentes
SERVICIO DE COLUMNISTAS DE IPS MARZO 2008 (IPS) - En estos días, leyendo los más diversos comentarios sobre la actual
situación que se vive en Cuba y sus posibles proyecciones futuras,
me he topado con las más antagónicas perspectivas sobre su existencia, y que
van desde la que expresó el presidente Bush al conocerse la elección de Raúl
Castro como nuevo presidente cubano hasta las de algunos entusiastas de
siempre, por lo general enamorados del proyecto cubano pero también
desconocedores en carne propia de la dura realidad cotidiana que, por
diversos motivos, han debido sufrir los hombros de los ciudadanos sobre los
que se ha alzado el proyecto, ciertamente pesado para las vidas la vida, la
única-, de los que lo hemos vivido día a día, escribe Leonardo Padura,
novelista y periodista cubano.
Pero en el plano de la realidad concreta, dos acontecimientos
trascendentales ocurridos luego de la elección del nuevo gobierno, el pasado
24 de febrero, marcan una diferencia política considerable. El hecho de que
el primer representante de alto nivel de un gobierno foráneo recibido por el
nuevo presidente haya sido un dignatario nada más y nada menos que del
Vaticano el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado- es una
significativa casualidad que tuvo su acento peculiar cuando, por primera vez
desde la visita de Juan Pablo II a Cuba en 1998, se trasmitiera por la
televisión estatal la única existente- la misa efectuada en la Plaza de la
Catedral habanera, ante miles de entusiasmados fieles, que aplaudieron los
reclamos públicos y que seguramente hizo oficialmente en privado- de una
iglesia católica que clama paciente pero insistentemente por mayores
espacios civiles y religiosos, al margen del sombrero del abarcador estado
socialista.
Casi inmediatamente, en la sede de las Naciones Unidas, el canciller cubano
cumplió la promesa del gobierno de firmar los importantísimos protocolos que
son los Pactos Internacionales sobre Derechos Económicos, Sociales y
Culturales y el dedicado a los Derechos Civiles y Políticos. Y aunque el
funcionario de la isla indicó que Cuba firmaba esos pactos con "reservas" en
cuanto a la aplicación de todos sus postulados, el hecho de que el país se
haya adherido a tan raigales acuerdos internacionales sobre los derechos
humanos, es un cambio político trascendente, quiéranlo o no los extremistas
de uno u otro lado del teclado.(FIN/2008)
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