HAITI: Préval rompe el silencio Por Amy BrackenPUERTO PRÍNCIPE, 23 feb (IPS) - La consolidación
de las instituciones y la promoción de la
inversión extranjera son las prioridades
anunciadas por el presidente electo de Haití,
René Préval, en su primeras declaraciones a la
prensa desde su proclamación la semana pasada.
Ante numerosos periodistas nacionales e
internacionales reunidos en el patio trasero de
la casa de su hermana, el presidente electo
reiteró que su antecesor Jean-Bertrand Aristide
puede regresar libremente a Haití, tras su
expulsión a manos de soldados haitianos y
estadounidenses el 29 de febrero de 2004.
Préval, quien fue presidente entre 1996 y
2001, comparó a Haití con una botella. Si se para
sobre el pico, dijo, se caerá. No será estable.
Debe asentarse sobre su base, la parte más grande, afirmó.
En su primera aparición pública como
presidente electo por el partido Lespwa
(Esperanza, en idioma creole), Préval no se
regodeó en la gloria. Por el contrario, enfatizó
que no puede levantar a Haití él solo. Necesitará un gobierno completo.
"Estoy asustado de ver la pasión que surgió
de las elecciones presidenciales, la alegría del
pueblo haitiano por el hecho de que un presidente
haitiano haya sido electo, y la esperanza depositada en ese presidente", dijo.
"Quiero recordar al pueblo haitiano que el
presidente tiene un poder limitado. Los comicios
todavía se están celebrando. Si el parlamento no
es fuerte y unido, el presidente no puede
responder a todos los problemas, a todas las
esperanzas que vemos que las personas expresan", señaló.
"Son las dos cámaras las que ratifican al
primer ministro, y es el primer ministro quien
elige a todos los funcionarios públicos", agregó
Préval, acompañado por integrantes del gabinete
ministerial, incluido el primer ministro, que
funcionó durante su anterior presidencia.
El presidente electo notó falta de entusiasmo
por las elecciones legislativas. "Repetiré: vayan
y voten por sus legisladores", dijo.
Los haitianos eligieron miembros del
parlamento en la misma oportunidad en que votaron
por el presidente, el 7 de febrero, pero es
probable que sea necesaria una segunda vuelta de
los comicios para cada cargo legislativo el mes
próximo, según funcionarios electorales.
Haití no tiene parlamento desde enero de
2004. El periodo de la mayoría de los
legisladores expiró sin que la ciudadanía hubiera
elegido a sus reemplazantes, pues no se celebraron elecciones parlamentarias.
Durante las siguientes seis semanas, hasta
que fue derrocado, el entonces presidente
Jean-Bertrand Aristide (1991-1996 y 2001-2004) gobernó por decreto.
En cuanto a su trabajo, Préval dijo que la
futura presidencia de Haití tendrá dos misiones
fundamentales. Primero, construir las
instituciones constitucionales, como asambleas
municipales y nacionales, y la designación de jueces.
"De esa manera pondremos a la botella sobre
su base, sobre estas instituciones, así no está
todo concentrado en la presidencia", señaló.
"La segunda misión es crear las condiciones
para que la inversión privada cree trabajos",
dijo. Esto significa la construcción de
carreteras e infraestructura eléctrica, la
aprobación de leyes que favorezcan la inversión y
la reducción de los secuestros y otros delitos que la ahuyentan.
Préval enfatizó que, si bien el presidente no
es capaz de gobernar solo, el resto del equipo de gobierno tampoco puede.
En el periodo previo a las elecciones y
durante el proceso electoral, muchos haitianos
afirmaron que votarían a Préval con el objetivo
de obtener trabajo. Muchos recordaron que fueron
empleados por el gobierno de Aristide, pero quedaron desocupados cuando cayó.
Préval --cuya campaña se caracterizó más por
escuchar al público que por sus discursos-- solía
preguntar en los actos quiénes querían trabajo, a
lo que se levantaba un mar de manos. Pero las
mismas multitudes contestaban "¡no!" cuando el
candidato preguntaba si el gobierno tenía la
capacidad de proporcionar todos esos trabajos.
Luego del día de las elecciones, René Max
Auguste, presidente de la Cámara Estadounidense
de Comercio en Haití, dijo que la comunidad
empresarial debía trabajar con Préval para traer
"esperanza y trabajo" al pueblo.
Pero también advirtió que la primera
presidencia de Préval "fue debilitada por
Aristide". "Espero que esta vez pueda volver como
un verdadero presidente y que Aristide no interfiera de ningún modo".
El propio Aristide anunció el martes,
entrevistado en Sudáfrica, que pretende regresar
a Haití tan pronto como sea posible, lo que, en parte, dependerá de Préval.
Consultado por los periodistas el miércoles,
Préval contestó: "Mi posición es simple. El
artículo 41.1 de la Constitución establece que
ningún haitiano necesita visa para abandonar su país o volver a él".
En cuanto a las actividades de Aristide a su
regreso, Préval respondió: "Le tienen que preguntar a él, no a mí".
Los partidarios de Préval --muchos de ellos
también partidarios de Aristide-- se mantuvieron
tranquilos el miércoles, luego de varios días de
protestas por supuesto fraude electoral.
Algunos barrios violentos de Puerto Príncipe
tuvieron en esta semana sus primeros momentos de
paz. Pero el descontento dentro de la clase
política de Haití ensombrece las inminentes
elecciones legislativas y pone en duda la
posibilidad de una transmisión de mando tranquila el mes próximo.
Las acusaciones de fraude formuladas por
partidarios de Préval se acallaron cuando las
autoridades electorales decidieron volver a
escrutar los votos en blanco de un modo que
beneficiaba al candidato, lo cual le permitió obtener la mayoría absoluta.
La alteración del escrutinio enfureció al
candidato democristiano Leslie Manigat --que
alcanzó el segundo lugar--, quien la calificó de
"golpe de Estado electoral". Manigat también fue
presidente de Haití, y fue depuesto en 1988, el mismo año en que asumió.
Charles Baker, el empresario blanco que quedó
en tercer lugar, dijo que el modo en que ganó
Préval pone en duda su legitimidad como presidente.
La esposa de Manigat, Mirlande Manigat,
renunció a su candidatura al Senado en protesta
por lo que calificó de "flagrante violación de la
Constitución y del decreto electoral".
Mientras, Jacques Bernard, director del
consejo electoral, huyó del país luego de recibir
amenazas de muerte. Su hacienda fue incendiada.
Micha Gaillard, portavoz del partido político
Fusion, manifestó preocupación ante la
posibilidad de que el resto del proceso electoral
sufra aun más problemas en ausencia de Bernard.
Préval, por su parte, dijo que su partido
carece de candidatos suficientes para obtener la
mayoría parlamentaria, por lo que espera la
colaboración de otros sectores para formar gobierno.
Las elecciones legislativas previstas para el
19 de marzo muy probablemente serán postergadas
por las demoras en el escrutinio de la primera ronda electoral.
Los funcionarios electorales anuncian que la
investidura de Préval está agendada para el 29 de
marzo. Pero, tal como recordó el propio Préval,
un presidente es apenas una parte del gobierno.
(FIN/2006) Envíe sus comentarios al editor |